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La semana pasada llame a una amiga para ver cómo estaba mientras estaba en cuarentena. Su respuesta, “Abrumada, estresada y un poco loca”.

Una cosa es segura: no está sola. Probablemente sea una suposición segura decir que la mayoría de nosotros sentimos una variedad de emociones durante el brote de COVID-19, desde tristeza, ira, sufrimiento, miedo y molestia hasta impaciencia, depresión, desilusión y vulnerabilidad. Todo se siente seguro.

La gran pregunta es, ¿qué hacemos con todo lo que sentimos? En un momento como este, es importante que intencionalmente hagamos algo con esas emociones.

En primer lugar, debemos reconocer lo que estamos sintiendo. Búsquele palabras a las emociones que circulan por dentro. Puede acudir a Google una lista de palabras de sentimiento para ayudarlo a identificar y expresar todas las emociones que está experimentando.

Escriba todas las palabras que cree que está experimentando. Después de escribirlas, debe saber que ninguna de esas emociones es mala o incorrecta. Simplemente existen. Ahora depende de usted decidir cuál será su respuesta a estas emociones. En otras palabras, debe controlar sus sentimientos en lugar de dejar que lo retengan como rehén y sentir que lo arrojan de un lado a otro.

Hay algunas pistas que pueden ayudarlo a saber si sus emociones lo mantienen como rehén. Por ejemplo, puede estar durmiendo o comiendo más de lo normal. Quizás sienta que está al borde del desespero sin saber lo que podrías hacer en el próximo momento. Incluso puede parecer que las personas que le rodean están presionando constantemente sus botones y no tiene la capacidad de evitar reaccionar en contra.

¿Qué puede hacer para tomar el control? Aquí hay algunas técnicas que puede probar.

  • Respire. En serio, respire profundamente. Respire profundamente y luego exhale lentamente. Haga esto varias veces. Practique esto durante todo el día en lugar de solo cuando sienta que sus emociones están comenzando a volverse salvajes.
  • Ejercicio. Esto ayuda a despejar la niebla de su cerebro. Salga a caminar, corra, monte bicicleta o haga ejercicio con un video de YouTube. Haga algo que lo haga sudar y liberar endorfinas.
  • Asegúrese de que está comiendo saludablemente, descansando lo suficiente y tomando vitamina D (como buena luz solar) también puede ayudarlo física, mental y emocionalmente.
  • Tome ese diario en el que escribió sus emociones y considere cosas específicas que puede hacer en este momento. Puede escribir las formas en que desea elegir responder cuando sienta que estas emociones están tratando de hacerse cargo. Reconozca la emoción y considere su plan de acción para controlarlo. De hecho, decir en voz alta: “Me siento abrumado o enojado en este momento” es más poderoso de lo que piensa.
  • Pregúntese: “¿Qué necesito ahora?” Si usted es un procesador verbal, puede llamar a un amigo y hablar sobre lo que está experimentando. Esto pueden ayudarlo a elaborar su plan de acción. Reproducir música que le ayuda a calmarse es otra opción. Ver un programa que realmente disfruta o utilizar algunos de los recorridos virtuales gratuitos disponibles para visitar un lugar que le encanta podría ser útil.
  • Considere sobre lo que tiene control o sobre lo que tiene la capacidad de influir. Su actitud es seguramente algo que puede controlar. Cuando sienta tensión y miedo arrastrándolo, puede decir literalmente: “No, hoy no”, y luego hacer algo constructivo como trabajar en el jardín, ayudar a un vecino que no puede salir, hornear o hacer tapabocas. Cualquier cosa que ponga su cerebro en movimiento de manera positiva funcionará. Cuando experimente miedo y su corazón comience a latir rápido, deténgase y evalúe la situación para determinar qué es real y qué “podría suceder”. Diferenciar entre los dos lo ayudará a decidir los mejores pasos a seguir. A veces, el mejor paso a seguir es decirse a sí mismo que esos pensamientos no son exactos o verdaderos.
  • Su mentalidad importa. El diálogo interno negativo puede evitar que maneje sus emociones de manera constructiva. Si se dice a si mismo que no es lo suficientemente fuerte o lo suficientemente inteligente como para manejar algo o que simplemente no puede, su cerebro cree lo que le dice. Por lo contrario, intente con pensamientos como: “No estoy seguro de la respuesta, pero voy a averiguarlo” o “Otro día, otra aventura. Soy fuerte y soy inteligente. Puedo resolver esto”. Luego póngalo en marcha para resolverlo.

Tomar el control de sus emociones es un proceso. Cuando pruebe algunas de estas sugerencias, sea paciente consigo mismo. Comience haciendo una cosa diferente. A medida que comience a hacer eso de manera más consistente, agregue algo más a la mezcla. Con el tiempo, es probable que maneje sus emociones en lugar de dejar que ellas lo manejen a usted.

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